05 Apr
05Apr

El tango, como expresión musical urbana de la región rioplatense, pasó a formar parte de la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en el año 2009. Esta declaración va apoyada por un buen número de funcionarios gubernamentales y músicos de tango que participaron del proceso de patrimonialización.Como parte de este proceso, UNESCO  declara apoyar «la protección del tango en todas sus expresiones y en toda su profundidad de significado [...] para reafirmar esta expresión como una manifestación popular». Sin embargo, esta iniciativa no deja de ser pautada desde una perspectiva jerárquica, que no incluye a la totalidad de músicos activos en la escena de tango del siglo xxi y que está, en principio, orientada principalmente a salvaguardar el tango, asegurando la continuidad de este género como manifestación popular. En este primer análisis, pareciera que la discusión entorno al patrimonio en el tango evidencia tensiones jerárquicas, de inclusión o relacionadas con la conservación de un pasado inalterado en el presente. Si bien existen soluciones concretas que minimizarían el impacto que tienen estas tensiones en el contexto del tango, las disputas permanecen y son más complejas que lo que arroja este primer análisis.Establecer el tango como producto turístico ha transformado sus manifestaciones como expresión popular. Como señala Morel , «la coyuntura de desarrollo económico en torno a una industria cultural del tango supone un campo de disputas y contradicciones entre el comercio, el entretenimiento y el arte popular». No obstante,más allá de la mercantilización del tango como producto turístico, existen divergencias o ignorancia a nivel ideológico que se traducen en un marco estructural desarticulado en torno a políticas patrimoniales. Como sugieren Rodríguez Basulto y Weissel, las huellas del pasado tanguero se van borrando, y con él, las vinculaciones afectivas a ese pasado. Las políticas neoliberales reconfiguran los espacios que atraviesa, y esto incluye, en Buenos Aires, el ámbito del tango. La pregunta que debemos plantearnos,según estos autores, en temas patrimoniales en el contexto del tango es: ¿a quiénes estamos reconociendo como dueños de ese patrimonio? 

Piazzolla como referente identitario

La presencia de Piazzolla como referente es una constante en la etapa formativa de las ylos músicos entrevistados. La conexión se manifiesta desde quienes lo reconocen como figura central en sus vidas hasta quienes, por el contrario, crecieron en un entorno enel que Piazzolla era cuestionado como músico de tango. En algunos casos, la evidencia Ilein Bermúdez El legado de Astor Piazzolla: patrimonio como proceso cultural en el tango contemporáneo muestra cómo esta relación con Piazzolla como referente identitario se modifica en el tiempo al encontrar nueva información que transforma esta resignificación. A pesar de las diferentes maneras en las que las y los músicos entrevistados interactúan con el legado de Piazzolla, y la mayor o menor afinidad presente, todos reconocen y valoran la contribución de Piazzolla al tango.Binelli expresó una profunda admiración por Piazzolla, y comenta que en su juventud «tenía como objetivo tocar» como él, además, que «Piazzolla fue una luz»que lo «iluminó todo el tiempo». Venturín tiene, por el contrario, una postura ambivalente frente a Piazzolla como referente. Por una parte, valora positivamente la«capacidad de trabajo [...] y de reinvención» de Piazzolla, «su atrevimiento, su fuerza y su convicción» para alcanzar «su objeto de deseo musical» y considera que «sin Piazzolla, la música que él hace no sería como es». Sin embargo, también reconoce que él aborda la música desde una posición de «placer sensorial e intelectual» y aunque de momentos escucha un tema de Piazzolla y le «parece maravilloso», «de repente aparece una sección con círculo de quintas o algo así», y le «suena de un amanera muy antigua, y muy esperable», lo que le hace sentir hasta cierto rechazo.Sinkunas revela que creció en dos contextos contrastantes, el de sus ancestros tangueros que rechazaban a Piazzolla, y el del ámbito académico donde estudió el repertorio de este músico. Esta pianista expresa que cuando empezó «a escuchar más cosas» de Piazzolla, logró apreciar más esta música, al encontrar similitudes con el tango nuevo que seguía con más admiración como la sonoridad de Pugliese,la Fernández Fierro y Ciudad Baigón.La vinculación de estos tres músicos con Piazzolla como referente de tango refleja un proceso de afectos que se genera en paralelo a su interacción más analítica con la obra de este músico. A pesar de existir posiciones más críticas o de menor afinidad hacia el legado piazzolliano, se evidencia con claridad la admiración de estas tres generaciones de músicos por Piazzolla como figura referencial en el contexto del tango.Innovación o reiteración de un pasado tanguero. En este tema emergente, se evidencia la discusión que surge en torno a los aportes de Piazzolla al tango, y se argumenta, según la posición de las y los músicos entrevistados,si Piazzolla fue un innovador o si su labor fue más bien la de mantener vigente el género apoyándose en una larga tradición de músicos de tango que lo precedieron.Guerrero sugiere que Piazzolla «en aspectos tangueros es conservador», ya que«no hay demasiada novedad en lo que él hace, sino más bien cierta reiteración» delos elementos que considera «base para definir al género de tango: bases rítmicas,articulación, construcción de diseños rítmicos, la articulación de las melodías». Tanto para González Calo como para Guerrero muchos de los elementos que usa Piazzolla en su música provienen de referentes del género anteriores a él como Pugliese o Gobbi. Lo que propone Guerrero es entender cómo Piazzolla agregó elementos como «la posibilidad del contrapunto, la idea de los modos en la construcción de la armonía, el círculo de quintas tomado del barroco, cosas muy puntuales, pero sin perder su identidad como músico argentino porque tiene esa base sólida» del tango. Según González Calo, lo que propone Piazzolla es saber «hasta donde puedes extender, o salirte de la tradición» incluso modificando, por ejemplo, los modelos de acompañamiento del tango, pero siempre manteniéndolos para que la música nueva siga sonando a tango.Esta resignificación del legado de Piazzolla, desde la perspectiva de este tema emergente, informa la práctica de los músicos de tango del siglo xxi. Ofrece una mirada crítica y consciente a este legado, y permite no solo definir qué elementos consolidan esa base sólida del género, sino entender de qué manera se pueden explorar vías posibles de experimentación.

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