Julio De Caro presenta su sexteto en 1924, inaugurando toda una era decareana de interpretación y creación tanguística, identificada dentro de la corriente evolucionista o renovadora (Kohan 2010: 25). Surgió en medio de la conformación del sexteto en los 20 como agrupación estable para tocar el tango rioplatense , prolongándose hasta mediados de los 30, como principal antecedente de experimentación en la instrumentación y el desarrollo tímbrico. Mientras Francisco Canaro lideraba el trabajo de una línea más tradicionalista, la inventiva de De Caro marcaría la maduración del perfeccionamiento musical instrumental de tres décadas anteriores. Entre 1935 y 1955 aproximadamente, en la llamada “época de oro”, los músicos pondrán en práctica, a través de la orquesta típica, no solamente Además de Julio De Caro, se encuentra Osvaldo Fresedo en la misma corriente renovadora, pero diferenciándose del estilo decareano y sus elecciones estéticas a la horade interpretar musicalmente (García Brunelli 2013: 86). La formación clásica del sexteto contaba con 2 violines, 2 bandoneones, piano y contrabajo. Precederán en varios años al sexteto de Julio De Caro –hito estilístico de la época–, algunos eximios sextetos como los de Fresedo (1919), Carlos Marcucci (1921), Luis Petrucelli (1922), Juan Carlos Cobián (1923) y Cayetano Puglisi (1923), entre otros. Resulta insoslayable la importancia que tuvieron para el tango instrumental rioplatense,algunos sextetos claves, posteriores a De Caro: Sexteto Miguel Caló (1929), Sexteto Vardaro-Pugliese (1929), Sexteto Alfredo Gobbi (1932), Sexteto Elvino Vardaro (1933). Esta veta en el tipo de composición decareana proviene del desarrollo musical previo de Roberto Firpo, Enrique Delfino y Juan Carlos Cobián. Como la demarcación de la “época de oro” al período que comprende 1935-1955 aproximadamente, responde a la mezcla de puntos de vista referidos en García Brunelli y Fernández 2000: 146, y García Brunelli 2010: 15. Este artículo adhiere a esta denominación, guiado por motivos musicales, pese a que la situación contextual (aspectos extramusicales) no será coincidente con ese esplendor. Por ejemplo, los años 30 trascendieron bajo el rótulo de “la década infame”, en cuanto a la compleja crisis económica en Argentina, con serias consecuencias políticas y sociales, mientras que 1955 es el año de un golpe militar más en ese país. Con todo,en este texto se considerará la categoría dorada de la producción musical del período, atendiendo al incremento de las virtudes creativas “tridimensionales” –tratadas más adelante en el tango rioplatense. En una ampliación del sexteto, la orquesta típica está conformada generalmente por 4 violines, viola, violonchelo, 4 bandoneones, contrabajo y piano.